10 cosas que nadie te cuenta sobre Berlín hasta que estás allí
1. Se puede ganar bien y vivir con sencillez
Los sueldos berlineses son competitivos, pero la cultura no fomenta el consumo de lujo.
Verás a personas con altos ingresos montando en bicicleta, comprando en mercados locales y viviendo modestamente, y nadie lo cuestiona.
2. Encontrar piso es más difícil que encontrar trabajo
Mucha gente consigue un trabajo en semanas y busca vivienda durante meses.
La competencia no es sólo de dinero, sino de papeleo, tiempo y paciencia.
3. El inglés funciona... hasta que deja de hacerlo
Se puede sobrevivir a la vida cotidiana en inglés, pero en el momento en que algo se convierte en oficial -contratos, sanidad, burocracia-, el alemán de repente importa.
4. El barrio importa más que el centro
Berlín no se vive del centro hacia fuera.
La gente elige los barrios en función de los parques, las panaderías, los cafés y las rutinas diarias, no de los códigos postales de prestigio.
5. El silencio es una regla social
Se respetan las horas de silencio.
Los taladros, la música alta o las quejas por ruido se toman en serio incluso en las zonas "cool".
6. Los fines de semana son sagrados
Los correos electrónicos se ralentizan.
Las tiendas cierran.
La gente desconecta.
Berlín no premia el ajetreo, sino que protege el tiempo personal.
7. No necesita coche
El transporte público, las bicicletas y los desplazamientos a pie cubren la mayoría de las necesidades.
El coche en propiedad suele ser más incómodo que útil.
8. La burocracia es lenta pero predecible
Los procesos llevan su tiempo, pero las normas son claras.
Una vez que se entiende el sistema, la vida es más fácil, no más rápida, pero sí más estable.
9. La gente se queda más tiempo del previsto
Muchos llegan "para un año"
La mayoría se queda mucho más tiempo.
10. Berlín no te impresiona, crece en ti
No es amor a primera vista.
Es confianza a lo largo del tiempo.